Santa Coloma de Gramenet reactiva su proyecto de centro termal: un spa público conectado por metro
Santa Coloma de Gramenet impulsa un centro termal público en Can Zam, apoyado en un acuífero a ~30 ºC descubierto en la L9: bienestar metropolitano y eficiencia energética.
Ver fuente: 20minutosSanta Coloma de Gramenet está afinando un proyecto poco habitual en el área metropolitana de Barcelona: un centro termal de gestión pública en Can Zam, apoyado en un acuífero de agua caliente descubierto durante las obras de la L9 del metro en 2014. La temperatura estimada ronda los 30 ºC y, según los estudios citados por el consistorio, el recurso sería estable y con caudal suficiente.
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Por qué importa
El dato clave aquí no es el “nuevo spa” (que suena a marketing), sino el enfoque dual que plantea el ayuntamiento: usar el agua termal para mejorar la eficiencia energética de equipamientos municipales y, a la vez, habilitar un balneario público de uso cotidiano con piscinas interiores y exteriores, circuito de chorros, hidromasaje, saunas y zonas de descanso. La ubicación —bien conectada por metro— es parte de la propuesta de valor: llegar en menos de 20 minutos desde Barcelona cambia el tipo de usuario potencial.
Nuestro prisma: el termalismo se vuelve interesante cuando deja de ser “plan de fin de semana” y se acerca a infraestructura de salud preventiva. Un equipamiento municipal puede, en teoría, favorecer ese salto: acceso recurrente, hábitos, programas estructurados, y no solo consumo aspiracional. Ahora bien, para que esto sea más que ocio acuático, la pregunta que importa es incómoda y práctica: ¿habrá componente sanitario real? Protocolos, derivación, personal cualificado y una propuesta clara (dolor musculoesquelético, recuperación funcional, estrés, sueño). Sin eso, el proyecto será un centro de bienestar (legítimo), pero no termalismo médico.
También es relevante el tamaño y el encaje urbano. Se habla de un espacio de alrededor de 10.000 m² y de una “ciudad termal” que aspira a ser pionera en termalismo familiar metropolitano. Esa escala exige gestión fina: capacidad, horarios, modelos de acceso y, sobre todo, claridad sobre el objetivo (salud comunitaria vs. atracción turística). La fase actual es técnica y administrativa, con licitación prevista para 2026.
El acuífero: características técnicas y sostenibilidad del recurso
El hallazgo del acuífero durante las obras de la L9 no fue un golpe de suerte menor. Los sondeos realizados entre 2014 y 2019 identificaron agua a profundidades de entre 600 y 800 metros, con temperaturas estables en torno a los 30 ºC y un caudal que los informes técnicos del consistorio consideran suficiente para alimentar un centro termal sin comprometer el suministro de agua potable de la ciudad. La composición mineral del agua —rica en bicarbonatos y con presencia de sulfatos— la sitúa en un rango compatible con usos balnearios, aunque por debajo de las temperaturas de referencia del termalismo clásico (que suele arrancar en 35-37 ºC para circuitos de inmersión).
Esa diferencia térmica es relevante porque implica que el centro necesitará un sistema de apoyo energético para llevar el agua a temperaturas de uso confortable en las piscinas calientes. Aquí es donde entra la propuesta de eficiencia energética del proyecto: utilizar el calor geotérmico del acuífero como fuente base para la climatización de edificios municipales cercanos (polideportivo, centro cívico) y, simultáneamente, como recurso para las piscinas termales. El ahorro energético estimado —que el ayuntamiento ha cifrado en varias decenas de miles de euros anuales— podría ser el argumento que haga viable económicamente un equipamiento que, solo como centro de ocio acuático, tendría un retorno incierto.
Para entender el contraste entre este modelo de termalismo público accesible y la oferta premium que ya existe en la ciudad, basta mirar los spas de hotel de Barcelona, donde una sesión de circuito de aguas supera los 50 euros con facilidad.
En clave thermalistas
Para el sector wellness catalán, la lectura es clara: si el proyecto avanza, abre un precedente. Y si no avanza, deja igualmente una idea potente sobre la mesa: la mayor palanca de crecimiento del termalismo no es el lujo, es la accesibilidad. En una ciudad densa, el metro puede ser tan decisivo como el agua.
Referencias cruzadas
- Ver continuidad editorial: santa-coloma-ciudad-termal-spa-metropolitano-2026
- También útil: sercotel-las-artes-pinto-spa-apertura-2025