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28 de febrero de 2026

Ourense pide separar ‘balneario’ de ‘ocio’ en la sanidad pública: el termalismo terapéutico quiere marco sanitario propio

La Diputación de Ourense respalda una iniciativa para que el termalismo terapéutico se trate como recurso sanitario estratégico y no se equipare a ocio: piden cambios normativos y abren el debate sobre evidencia y cartera de servicios.

Ver fuente: Faro de Vigo

La Diputación de Ourense aprobó una iniciativa que, aunque aparece al final de una crónica política, toca el nervio central del sector: el termalismo terapéutico quiere dejar de ser tratado como entretenimiento. La propuesta —según Faro de Vigo— plantea que la FEMP reclame al Gobierno central la supresión del término “balneario” y de la referencia al “uso de aguas” en el artículo 5.4 del real decreto que regula la cartera común de servicios del Sistema Nacional de Salud, para evitar la equiparación automática con actividades de ocio.

Fuente: Faro de Vigo

Por qué importa

Traducido: cuando “balneario” se usa como sinónimo de “relax”, el termalismo pierde su dimensión sanitaria. Y no hablamos de marketing, sino de cómo se codifica y se financia (o no) una intervención en el marco público. La moción también apunta a un segundo escalón: instar a la Xunta a estudiar la inclusión progresiva de terapias balnearias en la cartera complementaria autonómica, una vez se modifique la normativa estatal.

Es un debate con dos peligros. El primero es el de siempre: convertir el termalismo en un cajón de sastre donde cabe cualquier experiencia con agua caliente. Eso degrada credibilidad y dificulta cualquier integración sanitaria. El segundo es el contrario: pedir “marco sanitario” sin asumir el requisito básico: evidencia clínica, protocolos, indicadores de resultado y transparencia. Si el sector quiere hablar el idioma de la sanidad, tiene que aceptar sus reglas.

En términos de wellness, la noticia importa por una razón incómoda: el mercado español ha crecido llamando “spa” a todo. Eso funciona en turismo, pero es un lastre cuando la conversación es prevención, dolor crónico, rehabilitación o envejecimiento activo. Ourense —con su tradición termal— está empujando para que el país diferencie conceptos: ocio de bienestar (perfectamente legítimo) frente a termalismo con intención terapéutica.

El precedente europeo: Francia y su modelo de cura termal

La iniciativa de Ourense no surge en el vacío. Francia lleva décadas con un modelo de termalismo integrado en la Seguridad Social que España podría estudiar. Las “cures thermales” francesas —estancias de 18 días en estaciones termales— están parcialmente cubiertas por el sistema público de salud cuando son prescritas por un médico y corresponden a indicaciones reconocidas (reumatología, vías respiratorias, dermatología, flebología, entre otras). El modelo exige evidencia, seguimiento y evaluación de resultados, exactamente lo que Ourense pide como requisito previo.

La diferencia es que Francia tiene una Académie Nationale de Médecine que históricamente ha respaldado el termalismo con publicaciones científicas, mientras que en España la producción académica sobre aguas mineromedicinales es escasa y fragmentaria. Si la Xunta quiere avanzar hacia la inclusión de terapias balnearias en la cartera autonómica, necesitará más que voluntad política: necesitará estudios clínicos con metodología rigurosa, publicados en revistas indexadas, que demuestren beneficios medibles en indicaciones concretas. Ourense tiene la materia prima —más de 60 manantiales termales catalogados en la provincia— pero le falta la infraestructura de investigación que convierta ese recurso natural en argumento sanitario.

El programa de termalismo del Imserso ya demuestra que existe demanda institucional para este tipo de intervenciones. Lo que falta es el puente entre el programa social y el reconocimiento sanitario formal. En el País Vasco, la talasoterapia con agua de mar también busca diferenciarse del ocio convencional, aunque por la vía de la tradición más que de la regulación.

En clave thermalistas

Implicación práctica para el viajero y el profesional: si este movimiento gana tracción, veremos más presión para que los centros que se presenten como “terapéuticos” documenten mejor sus indicaciones (reumatología, respiratorio, dermatológico…), sus contraindicaciones y su supervisión. Y eso, a medio plazo, sube el estándar. En wellness, la calidad no suele venir de una vela aromática: viene de un marco claro.

Referencias cruzadas